...
─Bebamos un poco de agua por favor joven!
─Con una condición: Tratamé con menos formalismos, somos casi de la misma edad y no hay autoridad aquí sólo un viaje compartido
─Está bien, tengo un poco de calor y llevamos ya cuatro horas cabalgando, el caballo debe necesitar agua igualmente...
─Buena idea, pero taambién a él debes llamarlo por su nombre, tiene su temperamento
Sari volteó a ver a Nico notó cierta indignación en su mirada, pasados unos segundos se volteo relinchando, ignorandola totalmente
─Ves a lo que me refiero?
─Perdón Nico, es la mala costumbre. Los caballos que llevamos los gitanos, por extraño que parezca, no llevan nombres sólo teníamos uno blanco y uno negra, estaban un poco lejos de donde nos encontraron ustedes
Acarició la suave crin de Nico el cual inclinó un poco la cabeza y cambió su expresión por una de peculiar agrado
Nos de tuvimos a la orilla de un río, Dejamos a ico y caminamos un pocoa siguiendolo a contracorriente. durante elviaje pasamos por cambios de paisaje grandiosos, dede el bosque con pinos llegamos una hora después a un lgar casi desértico y pasado el tiempo y la distancia el clima s tornó cálido-húmedo y nos encontrabamos en una selva. Era muy extraño ver todo eso pero me llenaba de magia pensar que todos esos extremos cambios sucedieron en el mismo caminos.
Mientras caminabamos hablé con Sari, mientras seguiamos el río, sobre quien era y le pedía desesperado que me contara historas de su pasado, lo cual eludía con facilidad. Después de un Rato llegamos a una cascada hermosa!!! el agua caía en un coror blanco que la hacía ver suave, casi cremosa y eso, aunado al ángulo preciso del sol, que pegaba en las piedras húmedas haciendolas reflejar la luz, parecían decir "ven, etra" y después de una mirada dirigida de Sari hacia mí como ordenandome que me volteara, lo hice. desoués sólo escuche es splash de que ella había entrado al agua.
─Esta fría! ─dijo con la voz temblando pero con una gran sonrisa.─
Me quede irandola nadar un rato, su gracia, su modo de divertirse en el agua, cual niño la primera vez que lo hace, me recordó de nuevo quien era yo y ríendome comencé a desvestirme cuidando que no me pudiera ver.
─Anda ya, Entra! gritó ya con la voz firme y alegre, incluso se escuchaba en ella cuán refrescante había sido estar ahí sólo unos segundos.─
─Ahí voy, espera un momento! contesté mientras me acercaba cubriendo mi intimidad para probar con el pie que tan fría estaba el agua. justo cuado entró mi pie sentí el escalfrío por la baja temperatura de esta seguido de escuchar un ruido como de agua agitada y menos de un segundo despues me estaba lloviendo desde abajo
─No puede ser que hagas eso! ni siquiera yo que soy mujer hice tanto para entrar! ─Me decía Sari echandome toda el agua que podía.
La euforia del momento hizo que se olvidara por completo de cuidarse lo que yo no debía ver y yo también lo descuide al protegerme del ataque acuático que efectuaba. Se podía ver su cuerpo delgado y su piel de un tono un poco más claro que la apiñonada, cada curva perfectamente dibujada, como si la hubiera bosquejado un gran pintor y esa cascada con todo su esplendor fuera el complemento a esto. Su cabello negro callendo sobre sus hombros en curvas hipnoticas y su tierna sonrisa me hicieron por un segundo quedar inmóvil pero el agua helada seguía callendo sobre mí hasta que decidí correr un poco y brincar. El agua sí estaba fría pero era muy refrescante, el movimiento que tenía por la cascada era tan relajante como dejarse flotar en el agua.
Sari se acercaba a mi medio brincando, medio nadando, hasta que ya no alcanzó el fondo y sólo podía nadar mientras que yo huía de ella bajo el agua cristalina ambos riendo sin cesar, divirtiéndonos. seguí nadando hasta pisar fondo y caminar un poco hacia la orilla, ella me alcanzó y salió del agua como si nada para sentarse frente a mí y sonriendo me pidio que fuera.
De nuevo no lo podía creer, la vi el día anterior, y me parecía sólo una mujer más y hoy que la veo con toda naturalidad me doy cuenta de que es hermosa... pero... vaya... puedo apreciarlo solamente, no es que la desee ni me haya enamorado, al fin sólo es mi acompañante y despues de todo puedo conciderarla una amiga.
Me senté a su lado sin despegar los ojos de ella viendo cada centímetro de su cuerpo perfecto y después me quede observando sus ojos, nunca los vi con atención, eran de un color como el de la miel de maple y el sol los aclaraba otro poco. Al quedarme en sus ojos me di cuenta que se disponía a decir algo y así fue.
─Sabes... me pediste que te contara algo sobre mi pasado
y esto me recordó a un suceso de hace mucho, en parte bueno y en parte... simplemente no qusiera haberlo recordado. ─Su expresión cambió, su sonrisa se perdió en una mueca seria con un dejo de tristeza y una mirada perdida haciendo a notar que se había tranportado a un momento en su pasado─ Hace muchos años, cuando sólo era una pequeña de alrededor de 8 años y vivía en España mi hermano y yo quedamos huerfanos por una extraña enfermedad. Ellos eran personas llenas de vida, siempre riendo y haciendo bromas pero centradas en lo que debían serlo, un día despues de la visita a un bar cayó mi padre en cama, estuvo ahí tres días, al cuarto se levantó y salió regresando hasta qu la noche estaba un tanto avanzada. Regresó igual y pasó esta vez seis días en cama, al séptimo volvió a levatarse de nuevo con mucha vida y siendo él mismo sólo que parecia que le habían pasado diez años encima durante esas noches, teía ijeras, la piel seca y algunas arrugas casi innotorias. pasaron unos días hasta que regresó a sus actividades y un viernes dijo que iría al bar, de nuevo llegó tarde a la casa y casi sin poderse mover. Permaneció en cama nueve días y esta vez mi madre personalmente se encargo de sus cuidados pero al décimo día mi padre falleció. Mamá se cupó de ello y lo extrañaba mucho, dejó d comer, beber, dormir, dejó hasta de prestarnos atención a mí y a mi hermano y se encargaba de nosotros la casera. Cuando mi madre murió la Casera recibió la mitad de todos los bienes y mi hermano y yo los tendríamos hasta que cada uno se hubiera casado. Llegaron unas personas a la escuela, dos mujeres acompañadas de un hombre, mujeres bellas y un hombre muy atractivo definitivamente, ellos nos llevaron a mí y a mi hermano a un orfanato. Grande, oscuro, un tanto tenerbroso, estaba ubicado en mitad del bosque. Ahí había niñas, sólo mujeres menores casi todas de 15 años, mi hermano era el único hombre, sólo que e no se quedó en condición de huerfano sino de trabajador en el lugar. él recibía un pago por sus labores, tenía habitación aparte de todas nosotras pero, lo más importante, él y yo podíamos estar juntos en ausencia de nuestros padres.
Dos años estuvimos ahí, mi hermano cumplió 17 años y decidió que debíamos salir, algo ya n le estaba gustando, escuchó las historias de varias de las niñas y eran muy parecidas a la nuestra, a cómo perdimos a nuestros padres... y el lugar comenzaba a tener, pese a la alegría de los niños una vibra pesada que el y yo ya no soportabamos. Nos escapamos una noche de luna llena en febrero, hacía frío y la luz era suficiente para atravesar el bosque. Mi hermano leía mucho y sabía como guiarse y sobrevivir en el bosque. Esa misma noche ya nos habíamos alejado bastante , nos sentamos unos minutos a descansasr hasta que una chica, Selene, de unos 14 años, llegó corriendo y sin aliento cerca de donde estabamos, huía al parecer de algo y no entendíamos porqué se había salido del orfanato, nos acercabamos a ayudarle cuando vimos una sombra que la agarró de la muñeca, le hizo un poco de cosquillas y se e escucho reir con el miedo inundando su ser, después de escasos dos minutos las risas se fueron apagando y notamos más delgada su figura, la silueta más grande la soltó, su estatura se veía un tanto reducida. volteó unos segundos, era una mujer delgada, de largo y abundante cabello, regresó la mirada hacía el ppunto opuest de donde etabammos y se fue corriendo. Nosotros ya no quisimos hacer más, llamamos susurrando a Selene después de varios minutos y no respondío... no podíamos regresar por ella y menos por el miedo así que seguimos nuestro camino.
Regresamos a nuestra antigua casa, ahora abandonada, donde encontramos a un grupillo de gitanos durmiendo en el suelo del vestíbulo. Los muebles desgastados y todas las velas apagadas hicieron del lugar algo tenebroso pero era nuestro hogar. los gitanos se acercaron a nosotros y nos dijeron que se estaban escondiendo ahí pues los perseguían las autoridades, nos preguntaron que nos había pasado y por qué habíamos llegado hasta ahí, les contamos lo sucedido y nos presentaron a los miembros mas jóvenes, la moyoría hijos suyos de no más de 17 años. todos fueron muy amables y dejamos que se quedaran en la casa por esa y otra noche, temíamos que alguien fuera a buscarnos por habernos escapado del orfanato. A La mañana del día indicado nos fuimos y vimos una columna de humo a lo lejos, parecía que el bosque se había incendiado por un fragmento pero la lluvia de esa noche había apagado casi todo el fuego. durante toda la noche, la madre de Mor y la madre de B'qyu nos hicieron ropas similares a las suyas y nos las dieron a mie hermano y a mi antes de salir.
Así fue como conocí a los muchachos con los que me encontraste, y así comencé mi viaje con mi hermano para seguir una leyenda que desde muy pequeña me contaban mis padres sobre los científicos antiguos, los alquimistas que hacían de lo místico y lo científico una sola cosa y que sólo siendo muy sabios podían hacerlo, el viaje comenzó así con la ilusión de una nueva vida, una nueva familia y siguiendo un viejo sueño.
─Que historia, Sari, es sorprendente por lo que pasaste a tan corta edad, cuanto lo lamento ─de verdad sentía como el dolor de los recuerdos de sari pasaba a mí y estruujaba mi corazón.─
─No te sorprendas, mucho menos t compadezcas, digamos qu esa historia junto las piezas del destino para que mi sueño de la infancia se cumpliera através de ti. Sigamos el camino, aún nos quedan unos días de viaje cierto? además... tengo mucha hambre!
Ya estabamos secos al terminar el relato así que nos vestimos y seguimos nuestro camino para alcanzar a Nico en donde lo dejamos.
Después de ese relato el lazo entre Sari y yo se incrementó mucho, se convirtió en algo fuerte que no dejaría romperse por nada y con ás razón quería ayudara a cuplir su sueño de conocer al alquimista.